Monumento erigido por iniciativa del Ayuntamiento en memoria de las víctimas que murieron en los bombardeos fascistas de los años 1938 y 1939 en Mollet. En el más mortífero, el de Quatre Cantons, perdieron la vida 16 personas.
En una inscripción, aparecen los nombres de estas personas, así como un recuerdo a «las víctimas molletenses fallecidas en otras ciudades bombardeadas».
En la remodelación integral del cercado del parque de Can Mulà, se incorporó este monumento en un nuevo acceso al parque.
Un agujero en forma de estrella hecho con unas planchas de acero inoxidable simboliza la explosión de la bomba, y otras de acero corten colocadas en vertical, la onda expansiva ocasionada.