Representación del propio pintor Joan Abelló, en actitud reflexiva, esculpida en bronce por Fernando Bernad Casorrán y colocada sobre un pedestal de losas de granito. A los pies del artista, hay una paleta y pinceles.
Joan Abelló donó la escultura a la escuela pública que lleva su nombre, donde habitualmente hacía de mecenas y solía regalar libros y donar obra propia en Sant Jordi.