No protegen a las mujeres.
Se vanaglorian de incluir el feminismo en todo ámbito de la política pública y de nuestra vida cotidiana, pero los resultados son:
58 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en 2023, el dato más alto desde 2015.
126 violadores, pederastas y criminales sexuales en la calle y rebaja de penas a 1.233 gracias a la Ley del Sí es Sí.
Han difuminado la identidad de las mujeres gracias a sus políticas trans, consiguiendo la intromisión de hombres en competiciones deportivas, en concursos de oposiciones o en espacios íntimos como vestuarios.
Dicen construir “municipios feministas” y tenemos municipios inseguros en los que ni mujeres, ni niños, ni personas en general están a salvo.
Su inclusividad no protege a las mujeres de ser agredidas por el magnífico capital humano que han importado.
Nos hablan de defender los derechos de las mujeres en las guerras mientras se permite la inmigración sin control de personas que provienen de culturas machistas.
Echamos de menos garantizar la igualdad real y legal entre hombre y mujer, y toda la asistencia y apoyo posible a cualquier víctima de violencia y a sus hijos, sin importar la identidad sexual con que se autoperciba el agresor.
Que se identifiquen a todos los delincuentes beneficiados por la Ley del sí es sí para proteger a las mujeres y se aumenten las penas para todos los delincuentes sexuales, incluida prisión permanente y expulsión de extranjeros que los cometan.
Que no haya espacios para los mensajes, civiles o religiosos, que promuevan o justifiquen la violencia contra la mujer.
Que se evite la discriminación a las mujeres ante hombres que se autoperciben como mujeres en el acceso a la función pública.